¿Morena sin riesgos? ¡Sí, es posible!

¿Sabías que hay una fórmula segura y efectiva para lucir un moreno envidiable sin poner en peligro ni un milímetro de tu piel? Se llama fotoprotección y acceder a ella es tan fácil como cambiar tu chip respecto al bronceado y seguir unas sencillas pautas de actuación.

Calor, playa, bronceado, vacaciones, chiringuito… Son factores que constituyen la “cara alegre” del verano. Pero como siempre que hay un “pro” también existe un “contra” y, en este caso, la “cruz” del descanso estival la forman los cada vez más confirmados efectos nocivos de las radiaciones solares en nuestro organismo. Eso no significa que haya que sustituir el pareo y el bikini por un modelito tipo “búnker”.

Tal y como explica el doctor Jerónimo Escudero, jefe del Servicio de Dermatología del Hospital de Valme, en Sevilla, “aunque está claro que la mejor protección solar es evitar el sol, eso no quiere decir que tengamos que encerrarnos, sino fotoprotegernos”. Y precisamente a expandir y generalizar el concepto de fotoprotección es a lo que van destinados tanto los esfuerzos de los dermatólogos como campañas como el día del Euromelanoma, que se lleva a cabo simultáneamente en trece países europeos con el objetivo de concienciar a la población sobre la importancia del diagnóstico precoz del melanoma.

¿Renunciar al bronceado? De eso, nada

La fotoprotección no consiste en dejar de tomar el sol sin más. De hecho, como comenta la doctora Pucci Romano, dermatóloga y docente de la Escuela Internacional de Especialización en Medicina Estética, Fundación Fatebenefratelli, en Roma, “si se toma con moderación, el sol favorece la renovación celular y tiene un efecto fotoprotector a través del espesamiento de la epidermis inducido por los UVB, y del incremento de la síntesis de la melanina, producido por los UVA y UVB.

Los rayos ultravioleta también nos ayudan a protegernos de la micosis (infecciones por hongos) y de las infecciones bacterianas. Además, el sol, especialmente si se combina con el mar, tiene un efecto compactador y drenador contra alteraciones estéticas, como la celulitis”.

A todo esto hay que añadir que el sol estimula el sistema nervioso vegetativo y tiene unos efectos muy positivos sobre el estado anímico, siendo un excelente antidepresivo; ayuda a sintetizar la vitamina D, que fija el calcio en los huesos; estimula nuestras defensas naturales; elimina las sustancias tóxicas, favorece la circulación de la sangre y es muy eficaz en el tratamiento de enfermedades cutáneas como la psoriasis.